Éste es un post que he tratado de publicar desde hace tiempo, el principal problema que se me presenta es que las ideas que quiero expresar encuentran muchas dificultades a la hora de ponerlas en palabras.
Leyendo algunos libros bien locos, como Neuromante y Ciudad Permutación, me puse a pensar en algunas ideas locas sobre lo que es la consciencia. Como es algo esquivo y extraño lo que voy a comentar, quizá también algo extenso, probablemente este será el primero de una serie de posts (que yo espero no se extiendan mucho) sobre estas loqueras de la existencia que tanto me gusta estar rumiando.
Quiero comenzar planteando el tema central de estos posts. Quiero hablar de lo que es la consciencia, y para darle una perspectiva ajena al ser humano plantearé una pregunta para comenzar, esta pregunta es: ¿Es posible crear una mente artificial, similar a la nuestra, que no sólo sea inteligente, sino consciente de si misma?.
Como todos estos razonamientos que pienso escribir bien pueden constituir un experimento mental, hago referencias a elementos de ciencia ficción que ayudarían muy bien a explicar y entender estas cosas, en este caso, la inteligencia artificial (y/o consciencia artificial).
La consciencia es esa extraña cosa dentro de nuestras mentes que nos hace saber que somos, nos hace sentir que somos, y nos impulsa a preguntarnos sobre estas loqueras existenciales que sin duda a la mayoría nos habrán cruzado por la cabeza, quizá más de una vez. Quizá en un futuro, y esperemos que no muy lejano, el ser humano será capaz de construir una máquina capaz de pensar por si misma, y ser consciente de su existencia. Sin embargo, pareciera que el asunto de la consciencia es más complejo de lo que se pudiera pensar, porque el simple hecho de que la consciencia exista implica algunas afirmaciones algo increíbles, desde mi punto de vista.
Pues bien, el primer hecho innegable sobre el asunto es que la consciencia puede existir. A pesar de que no puedo saberlo, asumo que todo ser humano es consciente de si mismo. No puedo saberlo porque yo sólo puedo ser consciente de mi mismo, pero si yo soy consciente de mi mismo esa es suficiente evidencia de que la consciencia realmente existe. Ahora, si en este universo existe un ser, hecho de materia (en este caso orgánica), que es capaz de sustentar la consciencia, esto prueba que es posible crearla (o recrearla). Quizá sólo hace falta la tecnología, pero no cabe duda de que es posible.
Crear entes conscientes no es algo complejo, lo hemos echo por mucho tiempo. El reto es crear consciencias nuevas, construidas con nuestras manos a partir del entendimiento de la consciencia humana. Antes de seguir quiero aprovechar esta ocasión para introducir una discusión que tuve con jt3k hace algún tiempo, tiene algo que ver con el rol que juega la consciencia en la vida, ya que pienso que la consciencia es la verdadera esencia de nuestro ser. Los recuerdos, la inteligencia, los sentimientos, son tan sólo módulos adicionales por así decirlo, lo que es realmente importante, el núcleo, lo que nos da la existencia es la consciencia de ser.
Supongamos que clonamos a alguien y luego copiamos los contenidos de la mente del original en el clon, de modo que el clon recuerda toda la vida del individuo original e incluso está convencido de que es efectivamente el individuo original. Después de haber hecho la copia idéntica, ambos individuos resultan ser la misma persona, ¿o no?.
En la película “El Sexto Día” se plantea algo similar. Algunos de los personajes alcanzan la inmortalidad clonándose a si mismos y luego copiando sus mentes en el clon. Sin embargo, aunque a los ojos ajenos ambos sean idénticos y el original no pueda ser distinguido de la copia (incluso entre ellos), no se trata de la misma persona (esta fue la discusión).
Veamos, supongamos que hago un clon mio y le copio mi mente al clon. Si después de eso yo me pego un tiro, el hecho de tener un clon idéntico no va a evitar que yo muera. Tampoco va a lograr que yo siga viviendo en el clon. Si yo muero, me quedo muerto. El clon queda vivo, tiene mi mente y mis recuerdos, pero tiene otra consciencia, por así decirlo. Mi continuidad se ve interrumpida al momento de morir, no importa que haya hecho una copia, la copia actúa por cuenta propia y aunque esté convencida de que soy yo, el detalle es que somos dos consciencias separadas. Para los ojos del mundo no habrá diferencia y sigo aparentemente vivo. Ahora, imaginemos que antes de morir para probar mi punto, me entrevisto con mi copia. Ninguno de los dos sabe a ciencia cierta si es el original o es la copia, pero cada quien tiene su propia consciencia, y es claro que no puede ser consciente del otro. Esto hace evidente que si en ese momento uno de los dos muere se queda muerto y ya, no brinca de pronto al cuerpo del otro ni nada parecido, simplemente su consciencia termina y muere.
Si yo quiero lograr la inmortalidad, usar clones no es una buena forma de hacerlo, pues de todas formas moriré. Quizá a los ojos del mundo siga vivo en el clon, que tiene los recuerdos de toda mi vida. Quizá el clon se clone nuevamente para evitar la muerte. La verdad es que yo, el original, dejé de ser consciente algunas generaciones de clones atrás, y para mi, la muerte es muerte. Dejar un clon que nos inmortalice es igual que dejar un libro o una hazaña, ya que no viviremos para ver lo que será del clon o clones aunque, reitero, para la gente que observa el clon es efectivamente la misma persona.
Ahora supongamos algo diferente que servirá para ver el mismo punto. Si tomamos a una persona y le borramos la memoria por completo, suprimimos de su cerebro toda habilidad aprendida y todo conocimiento hasta dejar la mente completamente en blanco, eso no significa que la persona haya muerto, o que ya no sea la misma persona, pues sigue siendo consciente de si mismo. De igual manera, si por algún daño se le provoca un retraso mental, quizá sea tan listo como un caracol, pero sigue siendo consciente de si mismo (quizá no pueda cuestionar estas cosas ya, pero es consciente de todos modos). Con esto quiero mostrar que la consciencia es algo aparte de los demás elementos que forman la mente, y que uno muere al perderla.
Aquí quiero aclarar algo. Cuando hablo de que es “la misma persona” me refiero a que su consciencia no ha sufrido una interrupción (lo cual sería la muerte), aunque su mente puede sufrir modificaciones. En ningún momento afirmo que los contenidos de su mente son los mismos, ya que esto resulta imposible para cualquiera de nosotros. Por ejemplo usted, mi estimado lector, en estos momentos, habiendo leído hasta este punto de este post, ya no eres la misma persona que fuiste cuando comenzaste a leerlo. Ahora puedes recordar lo que he dicho, por lo tanto, los contenidos de tu mente han cambiado, pero aún así sigues siendo la misma persona.
Pues aquí le voy a parar por hoy, aún queda más que discutir, pero mi intención en este post era dejar en claro lo que es la consciencia, que es algo muy diferente a ser inteligente, diferente a la razón, a la lógica, a los recuerdos o a cualquier otro contenido de la mente. Ahora, estas reflexiones son desde mi punto de vista, y creo en ellas del modo en que las he planteado. Los invito a dejar sus comentarios al respecto antes de seguir con el siguiente post, ya que me servirían mucho como retroalimentación y para expandir un poco más este asunto tan esquivo y complejo, me interesa también saber que piensan al respecto de estos temas.