Maravillas del Mundo Moderno
Lunes 9 de Julio de 2007Pues resulta que ya tenemos a las 7 maravillas ganadoras. Realmente nunca me entusiasmó el concurso tanto como a otras personas, pues desde el principio se vio que era algo más bien del tipo publicitario que una selección real de maravillas.
En primer lugar, considero absurdo que las nuevas 7 maravillas del mundo sean elegidas ¡por votación!, decir “yo voto porque X sea una maravilla” me parece absurdo, ya que el carácter de “maravilla” se lo da su mérito artístico, lo imponente que es ante otras obras humanas, su historia y perpetuidad. También creo que la dificultad de su realización es un factor importante, algo de lo cual podamos maravillarnos, vaya. Son cosas que no cualquiera puede apreciar, principalmente por el factor ignorancia, pues la mayoría de la gente que votó (me atrevo a decir) no tiene una preparación artística, ni sabe de historia, muchos ni siquiera sabían de la existencia de muchos monumentos. ¿Cómo se puede tener una selección real?, digo, ¿queremos lo mejor de lo mejor, no?.
Ahí tenemos obras como la Ópera de Sydney, la Estatua de la Libertad, La Torre Eiffel, etc. Yo no tengo idea que qué carajos tienen que hacer estas construcciones en este concurso. Yo se que son iconos de sus respectivas naciones, pero no creo que tengan lo que se necesita para ser llamados “maravillas”, ¿cómo pueden comparar estas edificaciones con las Pirámides de Gizeh?, por ejemplo.
Lo peor del asunto llegó cuando el Cristo Redentor (en Río de Janeiro) fue una de las “maravillas” ganadoras de este concurso. Es OBVIO que la votación fue influenciada por asuntos religiosos, quienes votaron por esta estructura lo hicieron por tener una maravilla cristiana sin importarles el objetivo de la selección. Desde mi punto de vista, Angkor y la Acrópolis de Atenas son mucho, pero mucho más maravillosas que un icono religioso construido con maquinaria moderna en 1931 (que mugre).
En fin, esto sólo refleja la relevancia y seriedad del concurso. Alguien serio en este asunto buscaría las opiniones de expertos en la materia, y no la ovación de la muchedumbre.