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Consciencia Artificial (Segunda Parte)

Viernes 23 de Noviembre de 2007

Antes que nada, olvidé distinguir entre los dos conceptos de consciencia. Por consciencia me refiero a “eso” que nos hace saber que somos, lo que nos define como observadores. No me refiero para nada a valores morales ni al sentido de lo que está bien.

Ahora, probablemente estarán de acuerdo conmigo en que los contenidos de la mente son información. Las ideas, recuerdos, la razón, etc. no son cosas que podamos observar, sino el resultado (se supone) del procesamiento de información realizado por el cerebro. Por lo tanto, el cerebro es un sistema (biológico en este caso) capaz de procesar información.

A partir de ese razonamiento podríamos llegar a la conclusión de que la mente es el resultado del procesamiento ordenado de información, un proceso sin duda extremadamente complejo. Sin embargo, al tratarse de información siendo procesada, dicha información no exige que el procesamiento sea llevado acabo en un cerebro hecho de tejido orgánico. El sistema se encarga de procesar datos, la mente está hecha de esos datos y el sistema que los procesa es en cierta medida independiente de la información procesada.

Esto nos haría pensar que la mente, inteligencia, consciencia y todo lo demás tiene su origen en el manejo de información que proporciona un sistema. Dicho sistema puede ser una máquina, por ejemplo. Dicha máquina puede estar hecha de semiconductores y valerse de la electricidad para crear diferentes estados que representan la información que se desea procesar. También puede tratarse de un muy complejo aparato hecho con madera y canicas, donde las canicas representan la información. O puede ser un sistema hidráulico de tuberías y válvulas, donde la información se codifica en flujos de líquido. O simplemente puede ser algún monje realizando cálculos a mano durante una eternidad. No importa que procesa la información, sino el resultado de dicho proceso, que es lo que demuestra inteligencia.

Ahora viene lo más extraño de todo esto. Si la consciencia es el resultado de el procesamiento de información por un sistema, esto significaría que, dado que el sistema en que la información es procesada es independiente de la información que procesa, la existencia de la consciencia implicaría que la información es consciente de si misma. Es decir, las piezas que forman la máquina sólo sirven para manejar los estados de otras piezas que representan información. Las piezas que representan los estados de la información tampoco intervienen en la consciencia. Es lo que representan lo que es consciente, y lo que representan es algo que no tiene existencia física.

Consciencia Artificial (Primera Parte)

Lunes 19 de Noviembre de 2007

Éste es un post que he tratado de publicar desde hace tiempo, el principal problema que se me presenta es que las ideas que quiero expresar encuentran muchas dificultades a la hora de ponerlas en palabras.

Leyendo algunos libros bien locos, como Neuromante y Ciudad Permutación, me puse a pensar en algunas ideas locas sobre lo que es la consciencia. Como es algo esquivo y extraño lo que voy a comentar, quizá también algo extenso, probablemente este será el primero de una serie de posts (que yo espero no se extiendan mucho) sobre estas loqueras de la existencia que tanto me gusta estar rumiando.

Quiero comenzar planteando el tema central de estos posts. Quiero hablar de lo que es la consciencia, y para darle una perspectiva ajena al ser humano plantearé una pregunta para comenzar, esta pregunta es: ¿Es posible crear una mente artificial, similar a la nuestra, que no sólo sea inteligente, sino consciente de si misma?.

Como todos estos razonamientos que pienso escribir bien pueden constituir un experimento mental, hago referencias a elementos de ciencia ficción que ayudarían muy bien a explicar y entender estas cosas, en este caso, la inteligencia artificial (y/o consciencia artificial).

La consciencia es esa extraña cosa dentro de nuestras mentes que nos hace saber que somos, nos hace sentir que somos, y nos impulsa a preguntarnos sobre estas loqueras existenciales que sin duda a la mayoría nos habrán cruzado por la cabeza, quizá más de una vez. Quizá en un futuro, y esperemos que no muy lejano, el ser humano será capaz de construir una máquina capaz de pensar por si misma, y ser consciente de su existencia. Sin embargo, pareciera que el asunto de la consciencia es más complejo de lo que se pudiera pensar, porque el simple hecho de que la consciencia exista implica algunas afirmaciones algo increíbles, desde mi punto de vista.

Pues bien, el primer hecho innegable sobre el asunto es que la consciencia puede existir. A pesar de que no puedo saberlo, asumo que todo ser humano es consciente de si mismo. No puedo saberlo porque yo sólo puedo ser consciente de mi mismo, pero si yo soy consciente de mi mismo esa es suficiente evidencia de que la consciencia realmente existe. Ahora, si en este universo existe un ser, hecho de materia (en este caso orgánica), que es capaz de sustentar la consciencia, esto prueba que es posible crearla (o recrearla). Quizá sólo hace falta la tecnología, pero no cabe duda de que es posible.

Crear entes conscientes no es algo complejo, lo hemos echo por mucho tiempo. El reto es crear consciencias nuevas, construidas con nuestras manos a partir del entendimiento de la consciencia humana. Antes de seguir quiero aprovechar esta ocasión para introducir una discusión que tuve con jt3k hace algún tiempo, tiene algo que ver con el rol que juega la consciencia en la vida, ya que pienso que la consciencia es la verdadera esencia de nuestro ser. Los recuerdos, la inteligencia, los sentimientos, son tan sólo módulos adicionales por así decirlo, lo que es realmente importante, el núcleo, lo que nos da la existencia es la consciencia de ser.

Supongamos que clonamos a alguien y luego copiamos los contenidos de la mente del original en el clon, de modo que el clon recuerda toda la vida del individuo original e incluso está convencido de que es efectivamente el individuo original. Después de haber hecho la copia idéntica, ambos individuos resultan ser la misma persona, ¿o no?.

En la película “El Sexto Día” se plantea algo similar. Algunos de los personajes alcanzan la inmortalidad clonándose a si mismos y luego copiando sus mentes en el clon. Sin embargo, aunque a los ojos ajenos ambos sean idénticos y el original no pueda ser distinguido de la copia (incluso entre ellos), no se trata de la misma persona (esta fue la discusión).

Veamos, supongamos que hago un clon mio y le copio mi mente al clon. Si después de eso yo me pego un tiro, el hecho de tener un clon idéntico no va a evitar que yo muera. Tampoco va a lograr que yo siga viviendo en el clon. Si yo muero, me quedo muerto. El clon queda vivo, tiene mi mente y mis recuerdos, pero tiene otra consciencia, por así decirlo. Mi continuidad se ve interrumpida al momento de morir, no importa que haya hecho una copia, la copia actúa por cuenta propia y aunque esté convencida de que soy yo, el detalle es que somos dos consciencias separadas. Para los ojos del mundo no habrá diferencia y sigo aparentemente vivo. Ahora, imaginemos que antes de morir para probar mi punto, me entrevisto con mi copia. Ninguno de los dos sabe a ciencia cierta si es el original o es la copia, pero cada quien tiene su propia consciencia, y es claro que no puede ser consciente del otro. Esto hace evidente que si en ese momento uno de los dos muere se queda muerto y ya, no brinca de pronto al cuerpo del otro ni nada parecido, simplemente su consciencia termina y muere.

Si yo quiero lograr la inmortalidad, usar clones no es una buena forma de hacerlo, pues de todas formas moriré. Quizá a los ojos del mundo siga vivo en el clon, que tiene los recuerdos de toda mi vida. Quizá el clon se clone nuevamente para evitar la muerte. La verdad es que yo, el original, dejé de ser consciente algunas generaciones de clones atrás, y para mi, la muerte es muerte. Dejar un clon que nos inmortalice es igual que dejar un libro o una hazaña, ya que no viviremos para ver lo que será del clon o clones aunque, reitero, para la gente que observa el clon es efectivamente la misma persona.

Ahora supongamos algo diferente que servirá para ver el mismo punto. Si tomamos a una persona y le borramos la memoria por completo, suprimimos de su cerebro toda habilidad aprendida y todo conocimiento hasta dejar la mente completamente en blanco, eso no significa que la persona haya muerto, o que ya no sea la misma persona, pues sigue siendo consciente de si mismo. De igual manera, si por algún daño se le provoca un retraso mental, quizá sea tan listo como un caracol, pero sigue siendo consciente de si mismo (quizá no pueda cuestionar estas cosas ya, pero es consciente de todos modos). Con esto quiero mostrar que la consciencia es algo aparte de los demás elementos que forman la mente, y que uno muere al perderla.

Aquí quiero aclarar algo. Cuando hablo de que es “la misma persona” me refiero a que su consciencia no ha sufrido una interrupción (lo cual sería la muerte), aunque su mente puede sufrir modificaciones. En ningún momento afirmo que los contenidos de su mente son los mismos, ya que esto resulta imposible para cualquiera de nosotros. Por ejemplo usted, mi estimado lector, en estos momentos, habiendo leído hasta este punto de este post, ya no eres la misma persona que fuiste cuando comenzaste a leerlo. Ahora puedes recordar lo que he dicho, por lo tanto, los contenidos de tu mente han cambiado, pero aún así sigues siendo la misma persona.

Pues aquí le voy a parar por hoy, aún queda más que discutir, pero mi intención en este post era dejar en claro lo que es la consciencia, que es algo muy diferente a ser inteligente, diferente a la razón, a la lógica, a los recuerdos o a cualquier otro contenido de la mente. Ahora, estas reflexiones son desde mi punto de vista, y creo en ellas del modo en que las he planteado. Los invito a dejar sus comentarios al respecto antes de seguir con el siguiente post, ya que me servirían mucho como retroalimentación y para expandir un poco más este asunto tan esquivo y complejo, me interesa también saber que piensan al respecto de estos temas.

Deus Ex Machina

Sábado 10 de Febrero de 2007

De entre las cartas que uno puede guardarse bajo la manga, es Dios la más útil de ellas, pues se la puede usar: cuando no se sabe, cuando no se puede, cuando no se quiere.

Finalizing Human ROM…

Miércoles 15 de Noviembre de 2006

He notado que, llegada cierta edad, la mayoría de la gente se niega obstinadamente a aprender cualquier cosa más. Los pretextos son varios, “a mi edad ya no se aprende”, “ésta es la persona que soy”, “ya estoy grande para esas cosas”, “de que me va a servir” y demás.

En nuestra cultura recibimos un bombardeo constante de mensajes que imponen este tipo de auto-limitación (se puede apreciar en la TV con un poco de atención). En casi todas las series, los personajes no crecen, es más, los productores se aferran por todos los medios a que los personajes cambien lo menos posible, quizá por la pereza de dar continuidad a la historia, o quizá para no cambiar el ambiente que le dio fama al programa. Aún así, muchos de los “mensajes” que transmiten fomentan la renuencia a cambiar, alegando que cambiar es malo, que es fingir ser alguien que no se es.

En contraste, algo que aprecio mucho de la animación japonesa es que sus personajes siempre crecen. Comienzan siendo personas comunes y corrientes, pero en el transcurso de la historia adquieren nuevas características, o pierden otras, pero cambian. Los malos pueden incluso volverse buenos, o viceversa.

Por otro lado (volviendo a la realidad), quedarse estancado en una edad, en un esquema de pensamiento, en una rutina y no aspirar a ser nada más es lo peor que una persona puede hacer. Las personas que ya “están hechas”, ya están muertas. La monotonía de estas vidas debe ser abrumadoramente aburrida, un caso triste, pero muy frecuente.

Hay una frase que dice: “Demencia es hacer las mismas cosas y esperar resultados diferentes”, y aunque suene muy lógico, he visto a muchas personas que repiten una y otra vez los mismos errores, luego expresan su desconcierto al ver que por más que lo “intentan” siempre fracasan. Otra frase dice: “Un perro viejo no aprende trucos nuevos”, realmente no es que no se pueda, sino que estas personas ya “están hechas”.

A todo esto he de refutar algunas frases que he escuchado toda mi vida por parte de la gente adulta, dicen que “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, también dicen que “Cuando tu vas, yo ya vengo” etc. Y quizá esto es cierto para un niño, pues su experiencia es limitada y un adulto verdaderamente tiene muchas más vivencias. Sin embargo, llegada esta imprecisa edad en la cual el individuo no se ve obligado a aprender nada nuevo, normalmente adopta un estancamiento mental que dura el resto de su vida. Así pues, el que una persona sea más vieja, de ningún modo la hace más sabia.

Acudiendo a otra frase que se usa mucho, creo que “Tener la vida resuelta” no es de ningún modo un objetivo adecuado para la vida, llegar a esto es precisamente dejar de crecer, de aquí en más, sólo resta esperar la muerte.

¡Por el Amor de Dios!

Sábado 16 de Septiembre de 2006

Hace algunos años tuve una discusión con un compañero que afirmaba que “El Dios de los Ateos es no tener Dios”. La discusión comenzó a partir de mi notoria negativa ante tan ilógica conclusión. En estos momentos no voy a ponerme a explicar lo incongruente de la afirmación anterior, y quien no lo note, pues tendrá que meditarlo un rato. Platicando con otra persona salió otra conclusión brillante, afirmaba que “No importa en qué Dios creas, mientras creas en Dios”, asumiendo que es el mismo Dios, y que el nombre que se le de es igual que llamar a alguien Pepe o José.

Otras personas, que pretenden ser tolerantes con otras religiones, dicen “Reza al Dios de tu fe en busca de ayuda”, asumiendo claro que el Dios de otros tiene las mismas características que su Dios (es decir, que se le puede rezar y que ayuda).

Y volviendo al tema central de este post, que es la discusión con mi compañero religioso (que incluso se metió al Seminario un tiempo), afirmaba que los Ateos están mal, porque resulta absurdo pensar que el universo salió de la nada, que “alguien” tuvo que diseñarlo como es, y ese alguien es Dios. Y que tal ser, capaz de crear el universo entero, debe ser perfección absoluta, por lo tanto, su bondad es absoluta, y sólo él nos puede amar verdaderamente, con un amor incondicional y puro. Y remató diciendo que, aunque los Ateos no crean en Dios, aún así Dios los ama, porque Dios es puro amor y perdón.

Pues resulta lógico que el universo tuvo que comenzar en algún momento (a menos que el tiempo sea una ilusión extraña e incomprensible), y que “en la larga cadena que es la causalidad, debe existir una primera causa que no es causada”, pero esto no significa que esa causa sea un ser consciente, y aunque lo fuera, no significa que sea bueno (porque esa es una definición humana), ni tampoco tiene porqué parecerse a nosotros en absoluto (por aquello de “a imagen y semejanza”), tampoco significa que sienta algo como el “amor”, ni tampoco significa que le importemos. De hecho, si observamos la vida cotidiana podemos ver que las oraciones no son escuchadas, las iglesias se caen sobre los fieles, y los rayos siguen cayendo sobre las iglesias. Ninguna fuerza superior intercede ante las aberraciones que pueda cometer el ser humano, y la naturaleza sigue sus mismas leyes a pesar de el idealismo que llegue a concebir el hombre.

En una noche de cervezas salió una pequeña meditación sobre Dios y la Naturaleza. Antes de que el ser humano se convirtiera en el centro del universo, la naturaleza ya existía, y si seguimos un razonamiento lógico podemos concluir que el mundo natural es la obra pura de Dios. Por tal motivo, la naturaleza debe seguir las leyes supuestamente dictadas por Dios, sin los “peros” que los religiosos ponen ante el argumento del libre albedrío humano, pues éste aún no jugaba en este juego.

Pues bien, si las leyes de la naturaleza son las leyes de Dios, podemos ver que Dios no quiere “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Dios no quiere que la gente sea “buena”, de hecho, el ser bueno o malo es completamente irrelevante. Lo verdaderamente importante en la vida es saber adaptarse, ser bueno en lo que haces a fin de evadir la muerte y lograr la procreación de tu estirpe (por lo cual el sexo no es pecado como asegura la iglesia), de modo que sólo se conserven los mejores individuos, y los demás sirvan de alimento a éstos. Por tal razón, la muerte o sufrimiento de la humanidad debe ser completamente indiferente para Dios, pues la naturaleza está haciendo su trabajo como debe ser. También resulta absurdo rezar a Dios por ayuda, pues si llegara a interferir sería en contra de las reglas del juego de la vida, que él mismo impuso.

Para concluir, considero muy presuntuoso pensar que el ser humano está hecho (o si quiera se parece) a imagen y semejanza de Dios, y más presuntuoso es aún pensar que podemos influirlo mediante el rezo a fin de que cumpla nuestros caprichos. Si Dios existe, debe ser algo en extremo extraño e incomprensible, y definitivamente no tiene porqué tener atributos humanos como los sentimientos, la bondad y cosas de esas. Tampoco tiene porqué hacer nada para mejorar nuestras vidas, y ni siquiera tiene porqué ponernos la menor atención.

En cuanto a lo que yo creo al respecto (porque esto ya es cosa de creer), personalmente pienso que Dios existe (o algo a lo que se le puede llamar así), pero también creo que él (o “eso”) no va a hacer nada por nadie, ni se va a conmover ante nada. Creo que rezarle es inútil, ser pecador o santo es irrelevante, confiar en él es absurdo pues no le interesa nuestro pesar. En quien debemos confiar y poner nuestra fe es en nosotros mismos ya que somos lo único que tenemos en este paraíso natural.

A Random World II

Miércoles 13 de Septiembre de 2006

Hay una rama de la física llamada Mecánica Cuántica, que es la física de las partículas. Nació hace poco mas de 100 años, después de que se afirmó que “Son realmente pocos los nuevos descubrimientos que se puedan hacer en el campo de la Física”, y muestra que las partículas, constituyentes de toda materia y energía, se comportan de una manera completamente extraña y ajena a la lógica convencional.Las partículas son mucho más complejas y desconcertantes de lo que se podría pensar. Cuando se las observa se comportan como corpúsculos (como bolitas, para ser más claro), pero cuando no son observadas se comportan como ondas (como las que se ven en el agua). Por si fuera poco, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg nos dice que no se puede medir la posición exacta y el momentum exacto de una partícula al mismo tiempo (como lo afirma la Ecuación del Universo). Mientras que podemos conocer la posición de una partícula, no podemos saber hacia dónde se dirige, ni a que velocidad. Si conocemos su velocidad (y dirección), no podemos saber dónde se encuentra. Esto va más allá de desconocer la otra variable por limitaciones tecnológicas, en verdad es imposible determinar la otra variable, pues no existe una solución real a su estado, podría decirse que se encuentra en múltiples estados simultáneamente. Esto quiere decir que, o vemos la onda o vemos la partícula, pero no se pueden medir con precisión ambas a la vez.

Esto quiere decir que los eventos verdaderamente aleatorios sí existen en la naturaleza. La incertidumbre con respecto a la posición o al momentum de una partícula en el siguiente instante de tiempo son eventos aleatorios, ya que no son determinados por un estado anterior de la partícula. Por lo tanto, no importa si tenemos una capacidad de medición y cómputo infinitas, resulta imposible predecir eventos cuánticos en el futuro.

Ahora, se pudiera pensar que las leyes que rigen el mundo cuántico no son aplicables al mundo macroscópico, y que los eventos macroscópicos son completamente determinísticos. Pues en realidad, hay que recordar que todas las cosas de nuestro universo (incluida la luz) están formadas de partículas, las mismas que se encuentran regidas por las leyes de la mecánica cuántica. Por tal motivo, los eventos aleatorios se encuentran por todas partes, brindando incertidumbre al mundo.

Imaginemos que tenemos dos copias idénticas de los estados iniciales de nuestro universo, y las ponemos a funcionar simultáneamente y aisladas una de la otra a fin de que no interfieran entre si. En el primer instante de tiempo ya habría diferencias entre uno y otro universo (cosa que no ocurriría si los eventos aleatorios reales no existieran). Estas pequeñas diferencias desencadenarían eventos que no ocurrirían de otro modo, mientras los eventos aleatorios siguen ocurriendo. Así pues, al mirar ambos universos algunos millones de años después veríamos que son, en realidad, completamente diferentes entre si.

A mi forma de ver, esto resulta más agradable que el mundo determinístico, ya que podemos estar seguros de que el futuro no está escrito. Aún más, hay quienes piensan que nuestros cerebros son máquinas cuánticas, capaces de amplificar los efectos anteriormente mencionados y modificar nuestro entorno de acuerdo a ello. Así que, después de todo, quizá nuestra voluntad no sea una mera ilusión, y quizá si somos verdaderamente capaces de decidir. Pero lo que realmente me resulta desconcertante acerca del mundo cuántico es el papel del observador en todo esto.

Hay un experimento mental muy interesante, el famosísimo Gato de Schrödinger, que ilustra de manera clara el papel del observador y de la superposición de estados cuánticos. El experimento dice así: Tenemos una partícula radiactiva que en una hora tiene un 50% de probabilidades de desintegrarse y un detector para determinar si, transcurrida la hora, la partícula se ha desintegrado. El detector está conectado a un mecanismo que liberará veneno si la partícula no ha decaído, y no hará nada en el otro caso. Este mortal dispositivo se coloca en una caja completamente opaca y sellada, junto con un gato vivo, de modo que, transcurrida una hora, el gato se jugará la vida en un albur cuántico. De este modo, todo el sistema (y la vida del gato) depende de una partícula única, la cual se encuentra sometida a las extrañas leyes de la mecánica cuántica. Por extraño que parezca, debido al principio de incertidumbre, transcurrida una hora la partícula tiene 50% de probabilidades de haberse desintegrado, pero mientras un observador no verifique su estado, la partícula se comporta como una onda. Podría decirse que se encuentra en ambos estados (desintegrada o no desintegrada) al mismo tiempo. Por tal motivo, todo el sistema se encuentra en una misma superposición de estados, teniendo a un gato simultáneamente vivo y muerto, hasta que “alguien” destape la caja y verifique su estado.

Más aún, si todas las cosas están hechas de partículas, y si todas las partículas necesitan ser observadas para comportarse como tal y no como ondas, esto quiere decir que, mientras no miramos, el mundo hace cosas raras (el sueño dorado de todo paranoico). Pero lo que me sigue pareciendo absolutamente desconcertante es el papel del observador, que altera un sistema cuántico con el sólo hecho de observar.

Muy loco, muy fumado, indeterminado, impredecible, desconcertante y a pesar de todo, el mundo me gusta más así, y la sutil sugerencia de que los observadores somos quizá una parte importante del universo, que quizá seamos capaces de verdaderamente decidir algo, me resulta tranquilizante en cierta forma, ya que la alternativa es un asco realmente.

Algunas referencias:

Mecánica Cuántica
Principio de Incertidumbre de Heisenberg
El Gato de Schrödinger
Interpretación de Copenhague
Efecto Mariposa
Dualidad Onda Corpúsculo

A Random World I

Miércoles 13 de Septiembre de 2006

Cuando se habla de eventos aleatorios se dice que, el resultado de una acción tiene más de un posible desenlace, el cual no puede ser determinado a partir de la acción. Entonces hablamos de probabilidades. Por ejemplo, si lanzamos una moneda al aire existe una probabilidad del 50% de que la moneda caiga con una de sus caras en particular. Sin embargo, si conocemos la fuerza aplicada en la moneda al momento de lanzarla, así como el punto de aplicación y la distancia al suelo (que son sus condiciones iniciales), podríamos calcular cual de las dos caras quedará arriba cuando la moneda llegue al suelo.Un verdadero evento aleatorio es imposible de predecir, y no depende de las condiciones iniciales del sistema. Podría pensarse entonces que en nuestro mundo no existen los eventos verdaderamente aleatorios (aquellos que no dependen de un evento anterior), simplemente, desconocemos las condiciones iniciales como para calcular el resultado final, o bien, hay tantas variables que influyen el resultado que es imposible seguirlas todas, entonces simplemente consideramos el evento como aleatorio.

En teoría, si tuviéramos un supercomputador que fuera capaz de calcular el comportamiento de cada átomo en un ambiente controlado, podríamos predecir con exactitud fenómenos como la turbulencia, aparentemente aleatoria, entonces, lo aleatorio no existe en realidad, simplemente no conocemos a fondo el sistema como para predecirlo, aunque tal predicción resulta posible.

En un post anterior mencioné la Ecuación del Universo, que podría ser considerado como un experimento mental sobre este tema. Imaginemos que tenemos un computador “mágico” superpoderoso, y que conocemos la posición y momentum exacto de cada partícula en el momento exacto en que se originó el universo. Entonces, usando matemáticas completamente determinísticas, el supercomputador sería capaz de determinar la posición y momentum exacto de cada partícula en cualquier instante de tiempo posterior al inicial. Esto significa que el computador podría determinar de forma precisa cómo se formó nuestro planeta, cómo evolucionó la vida, podríamos ver acontecimientos que ocurrieron en el pasado, así como los que ocurrirán en el futuro con absoluta precisión. De hecho podríamos ver cualquier lugar del universo en cualquier instante en el tiempo.

Las computadoras poseen generadores de números aleatorios, para utilizarlos en programas que los requieren, como juegos de azar (por ejemplo), simuladores, etc. Pero estos generadores no son verdaderamente aleatorios, sólo se trata de algoritmos matemáticos que generan una secuencia de números que aparentan ser aleatorios. Toda la secuencia depende de un número inicial (como el ejemplo del universo) que se introduce en el algoritmo, si introducimos el mismo numero inicial obtendremos exactamente la misma secuencia de números.

Pues bien, la Ecuación del Universo trata precisamente de eso, simplemente se piensa en mayor escala, pero en teoría, no existen eventos aleatorios reales. Esto significa que los eventos que ocurrirán en el futuro ya están determinados por las condiciones iniciales del universo. Lo cual significa que el futuro “está escrito”, y nada de lo que hagamos lo puede cambiar, pues todo aquello que hagamos de todas formas lo íbamos a hacer, exactamente de la forma predeterminada por las condiciones iniciales del universo. Podemos concluir que, si esta teoría es cierta, el ser humano carece por completo de la capacidad de decidir su propio futuro, sólo realiza tareas automáticas sin poder oponerse a ello realmente. Las decisiones no existen, la voluntad es una ilusión.

M for Mutualism

Jueves 31 de Agosto de 2006

Hace unos días me topé con algo denominado Mutualismo. Se trata de una especie de anarquía económica. La idea principal es que los comerciantes deben recibir el valor completo de su trabajo, es decir, no pagan ningún tipo de impuesto o tributo de ninguna clase, así, el dinero que ganan equivale exactamente al valor de su trabajo. En segundo lugar, se argumenta que un producto debe ser vendido al costo de su producción, ya que cobrar por él más de lo que ha costado su fabricación no resulta ético.En este sistema, los productos verdaderamente valen lo que cuestan, pues un mercado libre genera diferentes competidores. Esto trae como consecuencia la estabilización de los precios en un costo que es justo tanto para el productor como para el consumidor. Esta anarquía económica también tiene por consecuencia la desaparición de los monopolios debido a su filosofía de comercio libre.

Encontré a este tema interesante desde el punto de vista matemático. Todo mundo trata de obtener el mayor beneficio económico para su persona, y esto lleva a un punto de equilibrio en los precios de los diferentes productos, somos las variables de un sistema muy complejo que demuestra tener ciertas tendencias naturales a la estabilidad. Y aunque la idea me parece bastante buena (diferente al dipolo capitalismo-comunismo), es claro que las leyes limitan la aplicación de esta teoría de anarquía económica.

Todo esto me aclaró algunas interrogantes que tenía respecto a la naturaleza real del dinero, ya que a pesar de que todos lo usamos, son pocos realmente los que saben que cosa es. También me hizo pensar sobre algunos fenómenos que he discutido en posts anteriores, como lo es el caso de la piratería. Tal parece (y así lo creo) que aquellos productos susceptibles de ser “pirateados” son aquellos cuyo costo de producción es muy inferior al de venta, tal es el caso de los productos que vienen en discos (música, videos, programas) y aquellos productos donde se cobra por el renombre de la marca. Por estos motivos, pienso que la piratería se da como un sistema de equilibrio, cuando los precios son excesivos la piratería es rentable, así pues, el precio “pirata” debería ser el precio justo del producto en cuestión.

Es por esto que me parecen ridículos esos anuncios que se hacen en el cine (y tiendas de video) donde tratan de convencer a las personas de que comprar películas piratas está mal, que es un delito, que le fallas a tus hijos, etc. Si bien existen varias compañías disqueras y casas cinematográficas, estas compañías podrían ser vistas como monopolios. Quizá haya varias compañías, pero sólo una tiene derechos sobre X película, otra tiene derechos exclusivos sobre Y película, y no hay forma en que la competencia ajuste los precios que cobran por sus productos a su valor real. Lo mismo ocurre con el software, sólo una compañía puede vender ese sistema operativo que ha llegado a la mayoría de las computadoras, no porque sea un producto de calidad, sino por aprovechar técnicas de mercadeo poco éticas, como lo es hacer software incompatible con todo lo demás. De este modo, el consumidor se ve forzado a adquirir ese sistema en específico, ya que sus necesidades así lo requieren, y por el precio fijado por esta compañía.

Una compañía crea necesidades en la población como estrategia de mercado, luego satisface esa necesidad y en el caso de los discos, sólo esa compañía está en condición de satisfacer la necesidad que ha creado (pues múltiples leyes garantizan que esto ocurra así). De este modo, tal compañía se ve en libertad absoluta de cobrar lo que quiera por el producto, ya que virtualmente carece de competencia alguna. Aquellas personas que no pueden satisfacer esta necesidad se ven forzados a incurrir en la ilegalidad y así poder conseguir lo que necesitan. Entonces, la compañía exige que se tomen medidas legales en contra del consumidor clandestino, acusándolo de ladrón, deshonesto, criminal, “mal padre”, etc. Quizá a los ojos de la ley la piratería es “robo”, pero la lógica me dicta que los ladrones son los productores de discos. Son como narcotraficantes, que envenenan a la población con necesidades impuestas de las cuales luego no pueden prescindir, para luego vender su droga al precio que se ajuste mejor a /sus/ intereses. Y si alguien viene a vender su misma droga a un precio justo buscan la forma de eliminarlo.

Pues realmente no puedo exponer en este post todo lo referente al Mutualismo, sin embargo, me ha parecido una teoría bastante interesante y justa a mi forma de ver, ya que cada quien obtiene lo equivalente al valor de su trabajo. Por el otro lado, evita que unos pocos se enriquezcan a costa de otros y que impongan su voluntad sobre los demás.

Problemas, Opresión

Sábado 12 de Agosto de 2006

Hay algo en los videojuegos que muestra una característica importante de la mente humana. Un videojuego es un programa de computadora, las reglas del juego son completamente arbitrarias en un mundo virtual donde todo es posible realmente. Sin embargo, un videojuego está lleno de problemas y trabas para el jugador. Se imponen dificultades y el jugador las acepta de buena gana. El juego bien podría simplemente terminar sin requerir del esfuerzo del jugador, pero claro, este no es el punto.

Mucha gente quiere librarse de los problemas que tiene en la vida, y sueñan con una vida donde todo es fácil, seguro y perfecto. Yo creo que si estas personas obtuvieran tal vida perfecta, el gusto les duraría poco. No tardarían en quedar aburridos, ya que los desafíos son necesarios para el ser humano. Lograr algo difícil siempre trae satisfacción y nos motiva a lograr cosas mayores; y cuando miramos atrás, son esos logros los que perduran en un lugar especial de nuestra memoria y nos llenan de orgullo. Es por esto que los videojuegos son divertidos, porque suponen un reto, imponen dificultades y al vencerlas se siente emoción.

Creo que todos sabemos que las libertades de las cuales gozamos hoy en día, como la libertad de expresión, estuvieron vedadas alguna vez en el pasado. Antaño no era posible escribir sin pasar por una censura previa, o estaba prohibido escribir sobre determinados temas, o incluso, se prohibía escribir en absoluto. Sin embargo, el que estuviera prohibido no significaba que no hubiera quién lo hiciera, quizá motivado por el peligro que implicaba escribir más que por el mensaje mismo. Pienso que más que luchar por algo que esta gente consideraba justo, lo hacían por el riesgo que conlleva hacer algo que está penado. Estar bajo la mira de la ley no puede ser para nada aburrido.

En otros tiempos estaba prohibido reunirse con más de una persona a la vez, y claro que esta prohibición ocasionaba reuniones secretas, las cuales sin duda eran más interesantes que una reunión de hoy en día. O en el caso de otros cultos religiosos, un culto prohibido adquiría un tinte muy especial, un aire de misterio y un apego más allá del deber.

Hay una frase que dice “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”, y puede tener alguna relación con lo que estoy comentando, pues algo “perdido” es algo que se tuvo pero de lo cual ahora se carece, y tal carencia implica un reto, un obstáculo para adquirirlo nuevamente, y por ello se vuelve atractivo y deseado.

Como un ejemplo reciente. El famosísimo libro “El Código Da Vinci” adquirió su popularidad no porque sea un buen libro, sino a raíz de que la iglesia católica lo condenara como herejía. “La mala publicidad también es publicidad” dicen por ahí, y el punto es que leer algo que está considerado como “prohibido” es mucho más interesante que leer algo completamente aceptado (como la Biblia curiosamente, todos tienen una, pero pocos la leen).

Y creo que lo mismo pasa con todas las cosas. Una historia que leemos (o vemos en una película) siempre trae consigo un problema a resolver, mientras más complicado sea es más interesante. Mientras más humano sea un personaje, mayor es el mérito de sus logros. Cuando jugamos contra otra persona, es más gratificante la victoria si el oponente tiene un nivel igual o mayor al nuestro, ¿O acaso alguien disfruta una victoria contra alguien con habilidades muy inferiores?.

Los obstáculos motivan al ser humano a obtener aquello que ocultan o restringen. La prohibición genera deseo, el deseo genera motivación, y la motivación desencadena pensamiento, imaginación, trabajo, todo con tal de obtener el objeto deseado. Pero una vez que se obtiene todo termina. Pienso que es en el camino, y no en el destino, dónde yace la felicidad.

Ilusiones

Viernes 5 de Mayo de 2006

Todos tenemos deseos. Queremos ser felices, estar tranquilos, disfrutar lo más que podamos de los placeres que nos da la vida. Algunos desean obtener la aprobación de los demás, otros desean la compañía de una pareja perfecta, la felicidad de un hijo, la seguridad de una casa propia, el lujo de un auto deportivo, etc.

No puedo mencionar todas las cosas que deseamos en la vida, puedo pensar en las cosas que deseo yo, aunque sé que son diferentes a lo que otras personas pueden desear. Todos estos deseos que tenemos en la vida comparten una característica común; lo más evidente es que se desea aquello que satisface una necesidad, pero una necesidad es un sentimiento, la satisfacción de la necesidad es otro sentimiento, y en el mundo real no existe tal cosa como los sentimientos, son inherentes al ser que los experimenta.

Pensando más sobre el asunto, lo que buscamos en el mundo son los satisfactores de nuestras necesidades. Buscamos aquellas cosas que nos hacen sentir bien y evitamos aquello que nos hace sentir mal. Sin embargo, estas cosas no son los satisfactores en realidad, son los disparadores, gatillos que desencadenan el sentimiento satisfactor, pero no el satisfactor en si mismo.

Irónicamente, no buscamos realmente las cosas que deseamos, lo que buscamos es la sensación que estas cosas desencadenan en nuestra mente. Lo que buscamos en la vida son ilusiones.

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