Desde que entró en vigor nuestro querido gobierno panista de “el cambio” han cambiado varias cosas. Entre ellas se encuentra la forma en que usamos nuestro español, afectado grandemente debido a la fútil actividad propagandista llamada “lenguaje de género”.
El español es un lenguaje que, a diferencia de otros como lo es el inglés, tiene el género embutido en las palabras mismas. Así pues, tenemos: el árbol, la roca, el queso, la fiesta, etc. Pero como ahora en éstos, nuestros tiempos modernos, a todo el mundo le gusta hacerse el ofendido, resulta que usar el género característico de nuestro lenguaje ¡es un acto de violencia!.
Ya saben, alguien se dirige a un público con la intención de entablar el proceso de comunicación, comienza con un llamado de atención a “todos los presentes”, y de pronto, alguien exclama (horrorizado) debido a la agresión y acto de sexismo acabado de cometer por parte del ponente.
Resulta ser que, buscando siempre la forma de sentirse agraviados, hay quienes ven en el modo correcto de hablar un acto de marginación para con la mujer. En sus pequeñas y perturbadas mentes piensan que cuando alguien se refiere a “todos los presentes” se está hablando sólo de los hombres (ignorando a conveniencia la connotación de la palabra “todos”). Creo que alguien debe remarcar que cuando alguien habla de “todos los presentes” (y demás frases afines) no se refiere al conjunto de expectadores que son machos humanos, se refiere a todos los miembros de la especie humana que se encuentran en el lugar, incluidos hombres, mujeres y andróginos. Análogamente, cuando alguien dice “compañeros”, se está dirigiendo a los miembros de la especie humana que comparten una misma labor con el expositor. Y cuando alguien dice “estudiantes y estudiantas”, está diciendo una babosada.
Toda mi vida me quedó muy en claro que, cuando se habla de o para un grupo de personas con miembros de ambos sexos, se usan pronombres en masculino, esto no hace referencia sólo a los hombres, sino a todos en general. Ahora me salen con que se está haciendo un uso sexista del lenguaje debido a las cavilaciones mareadoras de alguna persona sin nada más importante que hacer.
Desde mi punto de vista, el hacer estas distinciones del género en el lenguaje constituye el mismo acto de segregación por el que están protestando estas gentes, pues sugiere que quienes hablan en plural, están cometiendo un acto “machista”, “sexista” y “violento”; cuando la intención es simplemente dar a conocer un mensaje en español. Ahora se supone que debemos recurrir a expresiones redundantes del idioma (“a todos y todas las y los presentes”), e incluso a palabras inventadas para mantener contentos a quienes gusta de hacerse los mártires, luego van a discutir sobre qué género debe ir primero en la oración y demás exigencias inútiles. Yo veo que la violencia de la cual se quejan es generada por los mismos manifestantes.
No podemos reinventar el lenguaje, el español tiene el género implícito les guste o no. Y quien no pueda vivir con ello puede dejar de hablarlo, hay muchos otros lenguajes sin género (como el inglés). Lo que me molesta es que estén jorobando con que los demás debemos ser partícipes de este estúpido berrinche.
Postdata.
Y a quien me salga con que lo correcto es escribir usando arrobas (@) le voy a dar unas patadas. Eso es una blasfemia.
Que tengan buen día.