Tengo un problema con un archivo WMV (video) que se ha estropeado. Buscando en internet descubrí que el error de mi archivo puede ser corregido con Windows Media Encoder. Pues bien, mi máquina vino con una versión original de Windows (sin posibilidad de rechazarla claro), y ya que no es pirata, decidí bajar de forma gratuita el dichoso programa.
Al llegar a la página de Micro$oft me topé con un laberinto de enlaces, menús y demás porquería. Después de buscar un buen rato por la incómoda página desistí y busqué en Google, el cual me llevó a la página que buscaba. Una vez ahí, me dispuse a bajar el software aparentemente gratuito que Micro$oft “facilita” a sus usuarios legítimos.
Todo iba bien, cuando me topé con la verificación de “Windows Original”, una asquerosa medida hecha para verificar si la copia es auténtica o pirata. Bueno, pues para que Micro$oft pueda verificar la autenticidad de mi software era necesario que instalara un plug-in para mi navegador, o en su defecto una aplicación para mi sistema. Media hora y aún no obtenía lo que buscaba. Así que cerré la maldita página de Micro$oft, encendí el eDonkey y bajé el maldito Windows Media Encoder de ahí mismo, lo instalé y ¡listo!.
Esta no es la primera vez que paso este tipo de molestias debido a esta miserable empresa. Cuando deseo actualizar mi explorador ocurre lo mismo (algunas páginas no abren sin el maldito IE), si quiero bajar parches, actualizaciones, etc, ¡lo mismo!, y en verdad resulta extremadamente molesto, y además, si no cuentas con una conexión a internet te jodiste.
Como pudieron haber notado, bajé el programa que buscaba de una red P2P, lo cual podría ser considerado piratería, aunque el programa es gratuito. Me resulta increíble que sea más sencillo bajar los programas piratas que de la página del “fabricante”. Todas esas medidas anti-piratería solamente perjudican al usuario legítimo, ya que es mucho más sencillo conseguir todo pirata.
Además, el usuario legítimo tiene que solventar la memoria que ocupan todas las rutinas destinadas a la protección del software propietario, así como el tiempo de ejecución y la capacidad de cómputo (sin mencionar toda la mierda que estos programas instalan en tu computadora); y por si no fuera poco, el usuario legítimo debe llenar interminables formularios, comprobar que dispone de una copia legal y sólo después obtendrá los servicios a los cuales se supone tiene derecho.
Actualmente resulta más sencillo instalar un software pirata y aplicar el parche/serial/crack y ¡listo!, en contraste con el laborioso proceso de validar el software original, registrarse, obtener el número serial, etc. Toda esta protección contra la piratería es a costa de la comodidad del cliente, quien pagó por un software cuyo propósito es facilitarle el trabajo, no ocasionarle molestias adicionales.
En el negocio del software (y de la información en general) el cliente no tiene la razón, todo cliente es considerado un pirata en potencia y a pesar de haber adquirido el producto pagando con su dinero, se le acusa de ladrón con múltiples advertencias y amenazas de diferente índole, trabas, procedimientos elaborados, etc.
Mi conclusión y postura sobre estos temas, que ya he discutido anteriormente, es que; a pesar de ser empresas conformadas respecto a la legalidad, sus modos de proceder no son honorables, incluso son ventajosos, arbitrarios y viles. Es un claro ejemplo de prepotencia, el único objetivo de estas compañías es aprovecharse de los consumidores (sometidos a la necesidad de adquirir sus productos) a fin de enriquecerse de una manera tan asquerosa que debería ser ilegal. Pienso que la piratería es lo único que le pone un alto a este abuso, así, las cosas resultan más justas ¿no les parece?.