Por fin tengo instalado y funcionando mi “shiny and new” Ubuntu 7.10 Gutsy Gibbon, la más nueva y reluciente versión de Ubuntu. Para aquellos que no sepan, Ubuntu es una distribución de Linux, basada en Debian.
Bueno, el comentario es siguiente: resulta ser que intenté instalar Ubuntu, pero me dio problemas el Live CD, quizá algún problema con la tarjeta gráfica. Total que terminé por instalar Kubuntu (Kubuntu usa el escritorio KDE, Ubuntu usa GNOME, pero en realidad son lo mismo), pero ahora no me gustó. El nuevo Kubuntu, o mejor dicho, el KDE que viene instalado usa una madre que se llama Dolphin, que aparentemente venía en otras versiones anteriores, pero ahora viene algo asqueroso. La pantalla parpadea horriblemente al intentar visualizar los directorios y es muy molesto realmente.
El caso es que terminé por desquiciarme y busqué otra forma de instalar Ubuntu. El modo de gráficos seguro arregló el problema y ¡listo!, ya está instalado. Me llevé una grata sorpresa al descubrir que Ubuntu reconoció todo mi hardware, hasta instaló drivers para mi tarjeta gráfica NVIDIA, para la tarjeta de red (que me había causado problemas) y hasta el winmodem.
La consola de GNOME también me parece mejor que la de KDE, y esto es importante si a uno le gusta usar la línea de comandos. En fin, estoy muy contento con este cambio, ya que en versiones anteriores siempre me gustó más KDE que GNOME, pero parece ser que la situación es ahora al contrario. Por cierto, en GNOME mi explorador de archivos se ve muy bien, hasta se instaló solito el Compiz y ahora mi Linux se ve “más bonito” que la porquería de Windows Vista.
Pues eso es todo, un post muy personal yo pienso, quizá a muchos les importe un bledo Ubuntu, pero pues tenía ganas de expresar mi regocijo linuxero.
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