Cartuchos de Tinta
Martes 27 de Marzo de 2007Hay ocasiones en la vida en que debemos enfrentarnos con la desagradable realidad. De cuando en cuando y sin previo aviso te das cuenta, horrorizado, de que tu cartucho de tinta está vacío. Una vez que haz resuelto tu urgente necesidad de imprimir lo que sea que hayas estado imprimiendo cuando el cartucho de tinta murió, te diriges a tu tienda de consumibles de preferencia sólo para descubrir que el nuevo cartucho de tinta cuesta más que una impresora nueva (que de la forma más absurda posible contiene cartuchos de tinta nuevos).
Pues bien, si el problema es la tinta, sólo hay que rellenar el cartucho. Sin embargo, el fabricante de la impresora exclama alarmado que si haces tal tontería podrías dañar la impresora. Claro que este “podrías” es sólo una forma de disuadirte de buscar alternativas más económicas. Si consideramos que la impresora nueva cuesta menos que los cartuchos de tinta de repuesto, pues el dañar la impresora es un riesgo que vale la pena tomar.
En algunos blogs he encontrado referencias a juicios ganados por compañías como Cannon o Lexmark en contra de la recarga de sus cartuchos de tinta. Lo increíble es que han ganado tales juicios alegando que los cartuchos son de un solo uso y demás argumentos idiotas.
Como he mencionado antes, si los cartuchos de tinta fueran de verdad económicos, no habría necesidad de rellenarlos. Pero este no es el punto, el punto es que si yo compro un cartucho de tinta, ese cartucho pasa a ser de mi propiedad, y yo puedo hacer lo que me venga en gana con mis cosas, pues he pagado para ello.