No al Redondeo
Viernes 16 de Febrero de 2007Recientemente ha surgido una nueva campaña para sacar dinero de la gente mediante técnicas de lavado de cerebro muy vistas en las cadenitas de correo electrónico. Me refiero al Redondeo, cuya campaña publicitaria consiste en comerciales insistentes con la orden “Debo decir SÍ al Redondeo”. Disfrazan su imperativo significado con la supuesta falta de memoria del “protagonista” del comercial, osea que tratan de darnos a entender que la frase no es una orden, es un instrumento mnemónico para no olvidar participar en esta “noble” causa.
Yo por mi parte, pienso que esto es una campaña muy agresiva para sacar por la fuerza dinero de la gente, aparentemente uno es quien decide participar, pero la verdad es que la forma en que piden la cooperación hace ver al cliente como un ser despreciable si dice que no, después de todo, tan sólo piden unos cuantos centavos, no darlos sería ser muy tacaño ¿no creen?. Sin embargo, hay que pensar en el número de establecimientos que participan en el Redondeo, y la cantidad de gente que asiste a ellos. En realidad se están extrayendo millones de pesos de las personas, que nadie asegura vayan a ser destinados (al menos en su totalidad) para lo que dicen que son. Peor aún, se extraen por la fuerza. Nadie pone urnas de colecta para que la cooperación sea verdaderamente voluntaria, sino que al momento de pagar te preguntan (si es que preguntan) fuerte y claro si deseas participar en el redondeo, la mayoría contesta por inercia que sí.
No es la primera vez que este tipo de campañas ocurren, comenzaban pidiendo 10 centavos, ahora ya son pesos, como alguien notó que se puede sacar dinero con relativa facilidad ya se volvió costumbre. ¿Y cuál es la obra altruista que pretende el redondeo?, ah, pues es que aún hay niños que no cuentan con computadoras en sus escuelas, ¡dios mío, pobres niños!, ¡que calamidad tan grande!, ¡su futuro está en juego!, afortunadamente el Redondeo permitirá que estos pobres niños desamparados cuenten con las computadoras que tanta falta les hace.
Por favor, que no me vengan con idioteces, cuando estudié la primaria las computadoras ni se usaban, no toqué una hasta la secundaria, y aún entonces el mayor uso que les dábamos era mover la maldita “tortuga” del programa “logo”. A pesar de ser un usuario frecuente de estos aparatos, considero que las computadoras sirven para trabajar, pues facilitan tareas muy engorrosas. Sin embargo, las computadoras son un instrumento un tanto ineficiente e incómodo si se usan como herramienta de aprendizaje, pues leer en la pantalla es más cansado, es difícil hacer anotaciones, etc.
Así pues, negarme a participar en el Redondeo no me va a quitar el sueño. Lejos de considerar esta actividad como una obra de caridad considero que es extorsión, ya que se valen de una forma disimulada chantaje para obtener cantidades no despreciables de dinero cuyo destino final es incierto.