Sabrá Dios
Sábado 27 de Enero de 2007Aprovecho esta ocasión para mofarme un poco más del supuesto “Código de la Biblia”, según los imparciales rabinos que afirman su veracidad, en el año 2006 iban a ocurrir una serie de acontecimientos catastróficos, comenzando con un colapso económico. Como era de esperarse, nada ocurrió en esta nueva fecha apocalíptica, y creo que incluso los mercados financieros cerraron con un máximo histórico, osea que les fue muy bien.
Hace algunos días tuve una discusión. Las personas religiosas, cuando hablan, hacen mucha mención de Dios, para cualquier cosa, tanto que resulta un tanto molesto en ocasiones. Esta vez me salieron con que “nadie puede saber lo que le depara el futuro, sólo Dios sabe”, a lo cual tuve que oponerme rotundamente, no sin argumentos.
Resulta que la tradición dice que Dios le dio al hombre libre albedrío, osea que puede decidir (la palabra clave es decidir) por si mismo, independientemente de los deseos de Dios. Siguiendo este razonamiento se hace evidente que las decisiones que toma el ser humano vienen de su propio ser, es decir que su destino se escribe en función de sus decisiones. Por tal motivo, Dios no puede saber lo que le depara el futuro a una persona, porque sería lo mismo que decir que el futuro ya está escrito. De ser así, el ser humano no tendría el libre albedrío del que tantos religiosos están tan orgullosos de tener.
Las famosas profecías tampoco pueden ser válidas por el mismo motivo, viéndolo desde el punto de vista de la religión, porque nadie (ni siquiera Dios) puede ver el futuro debido al argumento que acabo de exponer.
Claro que ésta no es una prueba de que el futuro es imprevisible, es solo otro error en la doctrina religiosa. Una paradoja donde la omnisciencia de Dios y el libre albedrío del Hombre coexisten en exclusión mutua.