Archivo de Agosto, 2006

M for Mutualism

Jueves 31 de Agosto de 2006

Hace unos días me topé con algo denominado Mutualismo. Se trata de una especie de anarquía económica. La idea principal es que los comerciantes deben recibir el valor completo de su trabajo, es decir, no pagan ningún tipo de impuesto o tributo de ninguna clase, así, el dinero que ganan equivale exactamente al valor de su trabajo. En segundo lugar, se argumenta que un producto debe ser vendido al costo de su producción, ya que cobrar por él más de lo que ha costado su fabricación no resulta ético.En este sistema, los productos verdaderamente valen lo que cuestan, pues un mercado libre genera diferentes competidores. Esto trae como consecuencia la estabilización de los precios en un costo que es justo tanto para el productor como para el consumidor. Esta anarquía económica también tiene por consecuencia la desaparición de los monopolios debido a su filosofía de comercio libre.

Encontré a este tema interesante desde el punto de vista matemático. Todo mundo trata de obtener el mayor beneficio económico para su persona, y esto lleva a un punto de equilibrio en los precios de los diferentes productos, somos las variables de un sistema muy complejo que demuestra tener ciertas tendencias naturales a la estabilidad. Y aunque la idea me parece bastante buena (diferente al dipolo capitalismo-comunismo), es claro que las leyes limitan la aplicación de esta teoría de anarquía económica.

Todo esto me aclaró algunas interrogantes que tenía respecto a la naturaleza real del dinero, ya que a pesar de que todos lo usamos, son pocos realmente los que saben que cosa es. También me hizo pensar sobre algunos fenómenos que he discutido en posts anteriores, como lo es el caso de la piratería. Tal parece (y así lo creo) que aquellos productos susceptibles de ser “pirateados” son aquellos cuyo costo de producción es muy inferior al de venta, tal es el caso de los productos que vienen en discos (música, videos, programas) y aquellos productos donde se cobra por el renombre de la marca. Por estos motivos, pienso que la piratería se da como un sistema de equilibrio, cuando los precios son excesivos la piratería es rentable, así pues, el precio “pirata” debería ser el precio justo del producto en cuestión.

Es por esto que me parecen ridículos esos anuncios que se hacen en el cine (y tiendas de video) donde tratan de convencer a las personas de que comprar películas piratas está mal, que es un delito, que le fallas a tus hijos, etc. Si bien existen varias compañías disqueras y casas cinematográficas, estas compañías podrían ser vistas como monopolios. Quizá haya varias compañías, pero sólo una tiene derechos sobre X película, otra tiene derechos exclusivos sobre Y película, y no hay forma en que la competencia ajuste los precios que cobran por sus productos a su valor real. Lo mismo ocurre con el software, sólo una compañía puede vender ese sistema operativo que ha llegado a la mayoría de las computadoras, no porque sea un producto de calidad, sino por aprovechar técnicas de mercadeo poco éticas, como lo es hacer software incompatible con todo lo demás. De este modo, el consumidor se ve forzado a adquirir ese sistema en específico, ya que sus necesidades así lo requieren, y por el precio fijado por esta compañía.

Una compañía crea necesidades en la población como estrategia de mercado, luego satisface esa necesidad y en el caso de los discos, sólo esa compañía está en condición de satisfacer la necesidad que ha creado (pues múltiples leyes garantizan que esto ocurra así). De este modo, tal compañía se ve en libertad absoluta de cobrar lo que quiera por el producto, ya que virtualmente carece de competencia alguna. Aquellas personas que no pueden satisfacer esta necesidad se ven forzados a incurrir en la ilegalidad y así poder conseguir lo que necesitan. Entonces, la compañía exige que se tomen medidas legales en contra del consumidor clandestino, acusándolo de ladrón, deshonesto, criminal, “mal padre”, etc. Quizá a los ojos de la ley la piratería es “robo”, pero la lógica me dicta que los ladrones son los productores de discos. Son como narcotraficantes, que envenenan a la población con necesidades impuestas de las cuales luego no pueden prescindir, para luego vender su droga al precio que se ajuste mejor a /sus/ intereses. Y si alguien viene a vender su misma droga a un precio justo buscan la forma de eliminarlo.

Pues realmente no puedo exponer en este post todo lo referente al Mutualismo, sin embargo, me ha parecido una teoría bastante interesante y justa a mi forma de ver, ya que cada quien obtiene lo equivalente al valor de su trabajo. Por el otro lado, evita que unos pocos se enriquezcan a costa de otros y que impongan su voluntad sobre los demás.

A Prueba de Tontos

Sábado 26 de Agosto de 2006

Acabo de adquirir una nueva cámara de video. Esta cámara graba directamente en mini-DVD, crea los menús y deja todo listo para poder ver los videos en el reproductor de DVD sin mayores problemas. El problema es que si deseas editar tus videos (cosa que el usuario promedio no hace) la cosa se complica, ya que no dispone de herramientas adecuadas para realizar estas tareas.

Tengo tiempo queriendo comprar una cámara fotográfica digital, vi unas de resolución decente a un precio moderado. Investigando más sobre el producto, descubrí que estaba completamente automatizada “sólo apachurre este botón y ¡listo!”. El problema es que hay ocasiones en que uno quiere “meterle mano” a las configuraciones para obtener algunos efectos interesantes, pero estos productos, destinados al común de las personas (sin ánimos de adentrarse más allá de apachurrar un botón) no facilitan estos ajustes.

Igual ocurre con casi todo. Las últimas versiones de Windows son cada vez más parecidas a un juguete que a un sistema operativo. Ya no se le puede mover nada sin verse en la necesidad de hackear el sistema a fin de que haga lo que uno quiere. Con las computadoras es igual, me parece increíble que algunas máquinas lleven la leyenda “Designed for Microsoft Windows XP”, ¡que carajos es esto!, el software debería ser diseñado para un hardware en particular, ¡y no al revés!. Si yo quiero comprar una computadora no debería verme obligado a comprar (por la fuerza) el maldito Windows XP.

El punto es que a medida que la tecnología se vuelve más comercial los productos se van haciendo cada vez más mediocres. La máquina hace todo sola, pero el problema es que esto no siempre es lo mejor. No hay como juzgar por uno mismo y proceder acorde a nuestra experiencia. Quizá las cámaras digitales sean muy simples de usar, quizá sean muy baratas, pero el costo por ello es muy grande: Conformarse con las limitadas opciones que ofrece.

Una Fumadita de Adamantium

Lunes 21 de Agosto de 2006

Con la película de los X-Men y con los conocimientos adquiridos sobre la ciencia de los materiales me puse a pensar cómo sería un metal indestructible como el ficticio Adamantium. Luego pensé que sería bueno poner estas faroladas en el Blog. Pues que lo disfruten.

Para empezar, tal material deberá estar compuesto de átomos, claro está, pues en el universo todo lo que es materia está constituido por átomos. Entonces, la indestructibilidad de este material radica en el enlace que se forma entre los átomos de “Adamantium”, los cuales deberán ser muy fuertes en verdad.

Tal fuerza interatómica ocasionaría que una gran parte del golpe recibido (dependiendo de la fuerza) se convirtiera en trabajo, pero sólo por parte del objeto que ha colisionado, ya que el material indestructible no recibe deformaciones (como ejemplo podemos poner al aire colisionando con un martillo), pues los enlaces de sus átomos son tan fuertes que es más fácil deformar al objeto que ha chocado.

Tal fuerza en el enlace de estos átomos hace al material extremadamente frío, pues la vibración de sus átomos es prácticamente nula (0 K). Sin embargo, este material, a la vez, carece de la capacidad de adquirir calor, por lo cual no se siente frío al tacto, ya que la sensación de frío se da cuando un cuerpo a menor temperatura roba el calor de nuestra mano, que no es el caso en el hipotético material indestructible. Debido a esto, el material indestructible se sentirá a la misma temperatura de la mano, ni remotamente más frío, ni remotamente más caliente. Lo curioso es que personas con las manos más frías o calientes siempre sentirán que el material está a la temperatura de su mano.

Ahora bien, veamos más características de este maravilloso metal. Algunas contradicen todo aquello que se sabe sobre los metales, como por ejemplo, el metal indestructible es un dieléctrico, el mejor dieléctrico que podría existir idealmente, un aislante verdadero, pues el fuerte enlace de sus átomos debe involucrar a todos sus electrones en un estado de inmovilidad absoluta, razón por la cual éstos no pueden ser desprendidos de sus átomos, haciendo imposible el surgimiento de portadores de carga. El resultado, un aislante verdadero. No importa cuanta corriente se le administre ni cuan delgado sea el trozo de material, la tensión dieléctrica no podrá ser rota.

Bien, tal parece que nuestro metal indestructible no es un metal en absoluto, pero ¿cómo se vería?. Pues bien, cuando un material absorbe luz obtiene su color. La luz absorbida se convierte en calor, y la no absorbida se refleja dándole su color característico. Ahora, la luz reflejada es reemitida por los átomos del material. Un electrón se excita ante la llegada de un fotón con suficiente energía para hacerlo saltar de nivel, luego regresa el fotón, reflejando la luz no absorbida. pero nuestro material requeriría de una energía muy grande para que los electrones saltaran de órbita, así que no refleja la luz, pero tampoco la absorbe, ¿entonces que hace?, simplemente la deja pasar. El resultado es que nuestro material indestructible es completamente transparente, en todos los espectros de luz. Lo cual genera una debilidad si se tratase de usar este material como un medio de defensa, ya que, a pesar de ser indestructible, dejaría pasar todo tipo de radiación electromagnética (incluyendo rayos X, Gamma, etc) potencialmente mortal para el ser humano.

Sobre su peso, es claro que este material tiene que ser muy denso debido a la fuerza de su enlace misterioso, por lo tanto, debe ser un material muy pesado, aunque no tanto como el mismo volumen de lo que quiera que esté hecha una estrella de neutrones, por ejemplo, así que hacer utensilios de este material resulta un tanto impráctico.

Y quizá ya te estés preguntando (recordando a los Caballeros del Zodiaco) ¿Qué pasaría si una bala de este material indestructible chocara contra una pared del mismo material. Pues simplemente, la bala rebotaría en dirección contraria a la misma velocidad (mucho cuidado, jeje), sin que la pared o la bala recibieran daño alguno.

Así pues, el Adamantium no sería un metal, sería un dieléctrico, muy denso, muy duro y muy pesado; transparente; con una temperatura invariable de 0 K y tibio al tacto, capaz de existir sólo en estado sólido sin importar cuanta energía se le administre. Sería incapaz de reaccionar con cualquier sustancia química, por tal motivo, no puede formar ningún compuesto (debe de ser un material del grupo de los gases nobles, aunque para nada un gas).

Sin embargo, este material debe su indestructibilidad a la diferencia de fuerzas entre éste y los demás materiales que lo rodean, pero aún así, está constituido por átomos. Y existen en el universo fuerzas más poderosas que la materia misma (como los agujeros negros) y materiales más densos que nuestro material indestructible (como las estrellas de neutrones, que están conformadas por una masa hecha exclusivamente de neutrones, con una densidad muy superior a la de cualquier material formado de átomos). Por tal motivo, nuestro material indestructible cederá al encontrarse en la superficie de una estrella de neutrones (cuya gravedad es capaz de destruir los átomos), o bien, al ingresar en un agujero negro que, sin ningún aprecio por este maravilloso material, lo reducirá a la nada (como lo hace con todo lo demás).

Bueno, creo que a pesar de mis esfuerzos por imaginar un material indestructible debo decir que tal material no puede existir. Si bien este hipotético (y muy ficticio) material es virtualmente indestructible ante cualquier ataque químico o mecánico, su entereza siempre tendrá un límite, y siempre habrá una fuerza en el universo capaz de someter su materia. Incluso, es posible que al bombardearlo con neutrones de un acelerador de partículas se logre fisionar algunos de sus átomos, causando un lento pero real deterioro.

Bien, ya estuvo bueno de tanto viaje, posiblemente haya algunas cosas que no he considerado sobre el material éste. Me dicen si piensan en algo. Y ahora me pregunto ¿Cómo debería verse (y sentirse) el material de una estrella de neutrones?.

¡Que el Cliente se Joda!

Lunes 21 de Agosto de 2006

Tengo un problema con un archivo WMV (video) que se ha estropeado. Buscando en internet descubrí que el error de mi archivo puede ser corregido con Windows Media Encoder. Pues bien, mi máquina vino con una versión original de Windows (sin posibilidad de rechazarla claro), y ya que no es pirata, decidí bajar de forma gratuita el dichoso programa.

Al llegar a la página de Micro$oft me topé con un laberinto de enlaces, menús y demás porquería. Después de buscar un buen rato por la incómoda página desistí y busqué en Google, el cual me llevó a la página que buscaba. Una vez ahí, me dispuse a bajar el software aparentemente gratuito que Micro$oft “facilita” a sus usuarios legítimos.

Todo iba bien, cuando me topé con la verificación de “Windows Original”, una asquerosa medida hecha para verificar si la copia es auténtica o pirata. Bueno, pues para que Micro$oft pueda verificar la autenticidad de mi software era necesario que instalara un plug-in para mi navegador, o en su defecto una aplicación para mi sistema. Media hora y aún no obtenía lo que buscaba. Así que cerré la maldita página de Micro$oft, encendí el eDonkey y bajé el maldito Windows Media Encoder de ahí mismo, lo instalé y ¡listo!.

Esta no es la primera vez que paso este tipo de molestias debido a esta miserable empresa. Cuando deseo actualizar mi explorador ocurre lo mismo (algunas páginas no abren sin el maldito IE), si quiero bajar parches, actualizaciones, etc, ¡lo mismo!, y en verdad resulta extremadamente molesto, y además, si no cuentas con una conexión a internet te jodiste.

Como pudieron haber notado, bajé el programa que buscaba de una red P2P, lo cual podría ser considerado piratería, aunque el programa es gratuito. Me resulta increíble que sea más sencillo bajar los programas piratas que de la página del “fabricante”. Todas esas medidas anti-piratería solamente perjudican al usuario legítimo, ya que es mucho más sencillo conseguir todo pirata.

Además, el usuario legítimo tiene que solventar la memoria que ocupan todas las rutinas destinadas a la protección del software propietario, así como el tiempo de ejecución y la capacidad de cómputo (sin mencionar toda la mierda que estos programas instalan en tu computadora); y por si no fuera poco, el usuario legítimo debe llenar interminables formularios, comprobar que dispone de una copia legal y sólo después obtendrá los servicios a los cuales se supone tiene derecho.

Actualmente resulta más sencillo instalar un software pirata y aplicar el parche/serial/crack y ¡listo!, en contraste con el laborioso proceso de validar el software original, registrarse, obtener el número serial, etc. Toda esta protección contra la piratería es a costa de la comodidad del cliente, quien pagó por un software cuyo propósito es facilitarle el trabajo, no ocasionarle molestias adicionales.

En el negocio del software (y de la información en general) el cliente no tiene la razón, todo cliente es considerado un pirata en potencia y a pesar de haber adquirido el producto pagando con su dinero, se le acusa de ladrón con múltiples advertencias y amenazas de diferente índole, trabas, procedimientos elaborados, etc.

Mi conclusión y postura sobre estos temas, que ya he discutido anteriormente, es que; a pesar de ser empresas conformadas respecto a la legalidad, sus modos de proceder no son honorables, incluso son ventajosos, arbitrarios y viles. Es un claro ejemplo de prepotencia, el único objetivo de estas compañías es aprovecharse de los consumidores (sometidos a la necesidad de adquirir sus productos) a fin de enriquecerse de una manera tan asquerosa que debería ser ilegal. Pienso que la piratería es lo único que le pone un alto a este abuso, así, las cosas resultan más justas ¿no les parece?.

Problemas, Opresión

Sábado 12 de Agosto de 2006

Hay algo en los videojuegos que muestra una característica importante de la mente humana. Un videojuego es un programa de computadora, las reglas del juego son completamente arbitrarias en un mundo virtual donde todo es posible realmente. Sin embargo, un videojuego está lleno de problemas y trabas para el jugador. Se imponen dificultades y el jugador las acepta de buena gana. El juego bien podría simplemente terminar sin requerir del esfuerzo del jugador, pero claro, este no es el punto.

Mucha gente quiere librarse de los problemas que tiene en la vida, y sueñan con una vida donde todo es fácil, seguro y perfecto. Yo creo que si estas personas obtuvieran tal vida perfecta, el gusto les duraría poco. No tardarían en quedar aburridos, ya que los desafíos son necesarios para el ser humano. Lograr algo difícil siempre trae satisfacción y nos motiva a lograr cosas mayores; y cuando miramos atrás, son esos logros los que perduran en un lugar especial de nuestra memoria y nos llenan de orgullo. Es por esto que los videojuegos son divertidos, porque suponen un reto, imponen dificultades y al vencerlas se siente emoción.

Creo que todos sabemos que las libertades de las cuales gozamos hoy en día, como la libertad de expresión, estuvieron vedadas alguna vez en el pasado. Antaño no era posible escribir sin pasar por una censura previa, o estaba prohibido escribir sobre determinados temas, o incluso, se prohibía escribir en absoluto. Sin embargo, el que estuviera prohibido no significaba que no hubiera quién lo hiciera, quizá motivado por el peligro que implicaba escribir más que por el mensaje mismo. Pienso que más que luchar por algo que esta gente consideraba justo, lo hacían por el riesgo que conlleva hacer algo que está penado. Estar bajo la mira de la ley no puede ser para nada aburrido.

En otros tiempos estaba prohibido reunirse con más de una persona a la vez, y claro que esta prohibición ocasionaba reuniones secretas, las cuales sin duda eran más interesantes que una reunión de hoy en día. O en el caso de otros cultos religiosos, un culto prohibido adquiría un tinte muy especial, un aire de misterio y un apego más allá del deber.

Hay una frase que dice “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”, y puede tener alguna relación con lo que estoy comentando, pues algo “perdido” es algo que se tuvo pero de lo cual ahora se carece, y tal carencia implica un reto, un obstáculo para adquirirlo nuevamente, y por ello se vuelve atractivo y deseado.

Como un ejemplo reciente. El famosísimo libro “El Código Da Vinci” adquirió su popularidad no porque sea un buen libro, sino a raíz de que la iglesia católica lo condenara como herejía. “La mala publicidad también es publicidad” dicen por ahí, y el punto es que leer algo que está considerado como “prohibido” es mucho más interesante que leer algo completamente aceptado (como la Biblia curiosamente, todos tienen una, pero pocos la leen).

Y creo que lo mismo pasa con todas las cosas. Una historia que leemos (o vemos en una película) siempre trae consigo un problema a resolver, mientras más complicado sea es más interesante. Mientras más humano sea un personaje, mayor es el mérito de sus logros. Cuando jugamos contra otra persona, es más gratificante la victoria si el oponente tiene un nivel igual o mayor al nuestro, ¿O acaso alguien disfruta una victoria contra alguien con habilidades muy inferiores?.

Los obstáculos motivan al ser humano a obtener aquello que ocultan o restringen. La prohibición genera deseo, el deseo genera motivación, y la motivación desencadena pensamiento, imaginación, trabajo, todo con tal de obtener el objeto deseado. Pero una vez que se obtiene todo termina. Pienso que es en el camino, y no en el destino, dónde yace la felicidad.

Legado

Viernes 4 de Agosto de 2006

Cuando visito a mis abuelos, muchas veces me encuentro escuchando alguna de tantas anécdotas de sus vidas. Otros tiempos, otros lugares. El mundo era diferente en aquellos entonces, y la vida se vivía de otras formas. Pareciera que hablan de un mundo totalmente ajeno al que conocemos ahora, y las cosas que vivieron en ese extraño mundo me resultan muy interesantes.

En ocasiones tengo oportunidad de ver viejas fotos, llenas de desconocidos que de pronto resultan muy familiares, entre otros rostros de gente que ya no está. En otras ocasiones puedo ver películas de aquellos entonces, aunque es un evento raro, ya que, casi siempre, hace falta un foco para el antiguo proyector.

Uno de mis abuelos murió hace, relativamente, poco tiempo. En una ocasión me mencionó que tenía deseos de escribir sus memorias, “en una de esas computadoras”, pero el tiempo no le alcanzó para hacerlo.

Pienso que sería de mucho valor llevar algún diario, bitácora o algo parecido. Muchas veces al mencionar este tipo de documentos se piensa en el nauseabundo “Querido diario, hoy me pasó…”, lo cual me parece algo un poco insípido. Pero no me refiero a estos documentos infantiles, sino a cosas más importantes, como experiencias, filosofía de vida, pensamientos interesantes, anécdotas, consejos, información sobre algunas cosas vividas, etc.

Cuando uno muere, este tipo de cosas perduran. Quizá es por ello que aprecio la escritura y el arte (algunas más que otras) por sobre cosas como el deporte. La razón es que el arte es la expresión individual y creativa de una persona, y su obra trasciende a su muerte. Hay muchos esfuerzos que se hacen en la vida que resultan completamente vanos, porque al cabo de unos días, meses o años caen en el olvido. Sin embargo, el arte, que parece tan poco productivo, es lo que realmente perdura.

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