Corrupción
Jueves 15 de Junio de 2006Todos hemos escuchado innumerables quejas respecto a nuestros gobernantes, también nos hemos quejado nosotros mismos de cosas que no nos parecen correctas. Por ejemplo, el dinero que se roban, que no trabajan, que no ayudan a la gente, que trafican influencias, que son arbitrarios, que se aprovechan de su cargo, etc.
Todo el mundo quiere un gobernante perfecto, que trabaje para el pueblo, honrado, hábil, inteligente, que nos solucione todos los problemas de la vida. Pero de entre todas estas personas que son muy buenas para exigir no se hace uno solo con estas características. Las mismas personas que dicen querer un gobernante honrado no dudan un segundo ante la oportunidad de robar, las mismas personas que quieren funcionarios que trabajen hacen lo posible para trabajar lo menos posible, las mismas personas que exigen apoyos del gobierno son las últimas en ayudar cuando se requiere, quienes se quejan del tráfico de influencias no dudarían un segundo en hacerlo para ayudar a los suyos, etc.
¿Y así exigen un gobernante perfecto?, hay que recordar que las personas que están trabajando en organismos gubernamentales son las mismas personas con quienes convivimos, son nuestros vecinos y amigos, los gobernantes emergen del pueblo, así que si el pueblo es una manada de malvivientes no esperen que los gobernantes sean ciudadanos ejemplares.
Estas reflexiones tienen que ver con un post que hice hace tiempo llamado Asunto de Coherencia, hay innumerables ocasiones en que no actuamos como quisiéramos que actuaran los demás, como en este ejemplo. Todos queremos un buen gobierno, que ayude a la gente, pero nadie está dispuesto a actuar de la forma en que exigimos que actúen los gobernantes. Todo se resume a un estúpido comportamiento infantil, queremos que los demás sean justos con nosotros, pero nosotros no queremos ser justos con los demás. Así no se va a poder arreglar nada.