Probablemente todos hemos escuchado sobre la Inteligencia Artificial. En algunos canales como el Discovery Channel o incluso el National Geographic Channel hablan a menudo sobre las maravillas de esta ciencia. El ejemplo más notable de inteligencia artificial son las redes neuronales, estructuras similares a cerebros primitivos compuestas de varias neuronas interconectadas de forma paralela capaces de realizar complejas tareas de reconocimiento de patrones.
A pesar de que las redes neuronales artificiales están basadas en modelos del cerebro, creo que el término “Inteligencia Artificial” dista mucho de ser lo que aparenta. Ninguna técnica de la inteligencia artificial ni tampoco el paradigma actual se asemejan remotamente a la inteligencia que conocemos y de la cual gozamos. No importa que tan compleja pueda hacerse una red neuronal artificial, estas estructuras no son inteligentes.
La inteligencia artificial de la que disponemos actualmente no son más que una forma muy compleja de ecuación matemática. El “aprendizaje” se da al encontrar los mejores coeficientes para esta ecuación, y nada más. Es por lo tanto un proceso completamente determinístico, no hay inteligencia alguna ahí. Estos sistemas carecen de creatividad alguna, no poseen ningún medio de generación espontánea de ideas, no existe comprensión por parte del sistema, no hay adaptación más allá del entrenamiento, que es simplemente un método de encontrar los mejores coeficientes.
Cosas como la consciencia, la voluntad, la creatividad, la imaginación, el razonamiento, la intuición, la percepción, etc. se encuentran totalmente ausentes en la inteligencia artificial. Por tal motivo no creo que llamar a esto inteligencia sea lo más adecuado. A final de cuentas, termina siendo sólo un método de programación diferente al habitual, en el que el sistema genera su propio algoritmo generalizando los ejemplos que le proporciona el programador. Una vez generado el algoritmo interno, la red neuronal se comporta como una simple función.
Sobre la verdadera inteligencia artificial, es dudosa la posibilidad de que algún día logremos crear un ser artificial con una mente similar a la nuestra, ya que nuestros avances actuales no se acercan ni remotamente a este fin. Hay quienes piensan que es imposible crear una mente artificial, otros piensan que nuestros cerebros son máquinas cuánticas, y que será necesaria una tecnología cuántica a fin de crear mentes verdaderas.
Mientras más se profundiza en el conocimiento más se puede observar que nuestra arrogante confianza de que nuestra preciosa ciencia es la verdad absoluta no es más que una ilusión. Todo parte de nuestras mentes, todo lo percibimos a través de ella, toda nuestra verdad está edificada sobre la mera suposición de que lo que percibimos es. A fin de cuentas, no tenemos ni la más remota idea sobre la naturaleza de la mente y la consciencia, y me inclino a pensar que en realidad no sabemos nada de nada.