Hace algunos años, preparaba un ensayo sobre la evolución de la vida en la tierra. En aquellos tiempos el Internet era un bien escaso, y era necesario valerse de algunas influencias a fin de pasar algunos minutos navegando por la red. Las páginas no eran como ahora, todas estaban escritas en aburrido HTML puro. El Java apenas y era un experimento innovador. Todo cabía en un diskette.
Internet es igual que una mina de oro, obtienes un gramo de oro por cada tonelada de basura, y de entre toda la basura que recolecté en aquella ocasión me llamó la atención un escrito llamado “Carta a un Evolucionista”, del mismo autor de la “Carta a un Ateo“, que a diferencia de la primera aún anda flotando por ahí.
La carta, en resumidas cuentas, expone las razones lógicas sobre el porqué la teoría de la evolución es una estupidez (desde el punto de vista del autor), entre otras cosas, dice que es absurdo pensar, en primer lugar, que haya existido un a gran explosión inicial surgida de la nada. Pero si en vez de una explosión ponemos a un ser consciente con los mismos orígenes, entonces eso sí es lógico.
En segundo término, el autor asegura que es ridículo pensar que elementos dispuestos aleatoriamente puedan llegar a formar una estructura ordenada. Es decir, la evolución de las especies por medio de mutaciones en su código genético heredadas de los padres a los hijos no es una teoría racional, es un cuento de ciencia ficción, y no muy bueno (a la forma de ver del autor).
¿Y que hay de la evidencia fósil?, el ADN mitocondrial, los genomas comunes en especies diferentes, órganos atrofiados o residuales, las capas primitivas del cerebro, las semejanzas estructurales de los vertebrados, la herencia genética… No, todo esto es “ciencia ficción”. La verdad es que un ser que se creó a si mismo puso todo así como está en una semana y ya, no se complicó la vida con sistemas evolutivos ni nada de eso.
Sin embargo, los supuestos razonamientos sobre la imposibilidad de que el azar cree sistemas complejos son completamente erróneos. Hay quien asegura que es imposible que al disponer aleatoriamente una secuencia de letras llegue a aparecer alguna vez algo tan complejo y magistral como las obras de Shakespeare. Sin embargo, el número de elementos (dígase letras) que conforman las obras de este autor es finito, al igual que las letras del abecedario. Por lo tanto, el número de combinaciones posibles entre las letras y sus posiciones es también finito (aunque enorme). Entonces, en una secuencia aleatoria de caracteres lo suficientemente larga como para agotar todas las posibles combinaciones llegará el momento en que aparezcan las tan mencionadas obras de Shakespeare. Esto podría tomar una eternidad en ocurrir, un tiempo tan largo como no puede comprender una minúscula mente humana, pero NO es imposible, y así como puede aparecer la obra de Shakespeare también podrán aparecer todos los escritos posibles, incluyendo este post.
Sin embargo, la evolución toma caminos más rápidos e inteligentes para obtener sus resultados. Las cadenas de ADN se copian a si mismas, los errores aleatorios son muy escasos, pero ocurren. A diferencia de la mera casualidad, en el caso de los seres vivos sólo los mejores sobreviven, de modo que los eventos casuales negativos son descartados, los eventos beneficiosos permanecen y son heredados. Esto ya no implica mero azar, aquí está ocurriendo una selección.
Y esto ya no es sólo teoría, la computación ha permitido hacer modelos de este proceso evolutivo. A partir de datos aleatorios y aplicando los principios de la evolución, un programa de cómputo puede generar respuestas muy complejas y acertadas a diversos problemas, algunos de ellos tan complejos que no pueden ser contemplados por la mente humana, soluciones que tomarían millones de años en ocurrir por puro azar. Millones de años comprimidos en unas horas en tiempo computacional, y esto ha demostrado que la evolución es más que posible.
Como conclusión a estos pensamientos, mi evidente desagrado por la postura religiosa radica en que la religión desacredita el esfuerzo y dedicación de grandes personajes por el simple echo de que lo que dicen contradice sus dogmas. ¿Pero entonces que pruebas tienen para afirmar que están en lo correcto?. Ninguna, pero es que no necesitan pruebas porque es un asunto de fe… Que conveniente.